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Vivienda retratada, a 40 años de Iztacalco

FIVS

Por  Juan José Kochen

 

Al crear un conjunto habitable, en cierta medida, se piensa en la transformación radical de la vida cotidiana, los comportamientos, las aspiraciones y los valores de la población involucrada.

A partir de las experiencias de los grandes conjuntos habitacionales de la modernidad se ha descubierto la importancia social de los equipamientos colectivos.

En buena medida, los conjuntos son una acción reactiva en contra de la extensión urbana desmedida. En su definición, un conjunto habitacional requiere de una vivienda colectiva integral oponiéndose así a la noción de barrios segregados o viviendas individuales. En México, la idea de multifamiliar fue propuesta para sustituir la vivienda precaria de los grupos urbanos con ingresos económicos bajos, al mismo tiempo que su aparición en la ciudad dio lugar a la transformación de las relaciones colectivas, el paisaje urbano y la valoración del espacio.

El término ‘multifamiliar’ surgió para identificar a los edificios de distintos niveles para alojar viviendas en unidades independientes (departamentos) a partir de bloques rectangulares. Con los mandatos de Manuel Ávila Camacho (1946-1947) y Miguel Alemán Valdés (1946-1952) se inició el proyecto de vivienda densificada. Los multifamiliares fueron obras públicas ordenadas por el gobierno a partir de un mandato constitucional, utilizando recursos económicos de los contribuyentes y en beneficio de ciertos sectores sociales, desde finales de los años cuarenta hasta principios de los noventa.

La revisión de las unidades habitacionales del siglo XX no sólo es parte de una vuelta nostálgica a la modernidad, no sólo demanda el análisis de la plástica y la naturaleza de los espacios, sino la revisión de los asuntos que concluyeron en las dimensiones, las capacidades de habitación, la ocupación del suelo de la ciudad, la calidad de vida y la incorporación de áreas comunes. Se entiende por “conjunto habitacional”, toda unidad de vivienda, fraccionamiento habitacional o agrupamiento en cualquiera de sus modalidades y regímenes de tenencia, así como la división de un terreno en manzanas y lotes para vivienda, equipamiento, comercio y servicios con una o más vías públicas y con obras de urbanización para la dotación de equipamiento e infraestructura (Código de Edificación de Vivienda 2010, Conavi).

Toda vivienda debería aspirar a lo anterior para replantear la idea de unidad como comunidad habitacional, para así entender sus procesos y transformaciones actuales, complejidades y virtudes. Una forma de acercarse a estos procesos urbanos y sociales es a través de las configuraciones formales a partir de las tipologías constructivas de los edificios y su evolución en el tiempo.

El Conjunto Habitacional Iztacalco se distribuye en bloques de lotes unifamiliares y dúplex, así como grupos o hileras de edificios multifamiliares el acceso a los mismos por medio de andadores. La estructura vial está jerarquizada de manera que el tránsito vehicular se acota al perímetro del conjunto, con calles más angostas al interior para ingresar a los lotes, además de las circulaciones peatonales a los multifamiliares. El conjunto planteó cuatro zonas comerciales, dos iglesias, zonas escolares, una clínica de salud, plazas y jardines distribuidos alrededor de edificios de tres, cinco y doce niveles con dos o cuatro viviendas por piso. Retrata líneas, ángulos y texturas que son el mejor testimonio de la permanencia y evolución de este desarrollo paradigmático, pero sobre todo, de los modos de habitar, los sentidos de pertenencia y la vida al interior de este paradigmático conjunto habitacional.