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Dale una mano a su pata

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Ayudar a un perro o gato callejero no sólo te hace más humano, también te hace darte cuenta que encontraste al gran amor de tu vida, tu mejor amigo, tu hermano y tu gran confidente de andanzas, sueños y hasta tristezas. Adopta, no compres. Ayuda, no abandones.

 

¿Sientes  frío en invierno? ¿No puedes dormir porque tus pies no se calientan? ¿Duermes en temporada invernal hasta con cuatro cobijas? Imagina ahora a los perros de la calle. Sí, esos seres que muchos ven con desprecio y hasta patean cuando los ven por la ciudad.

 

Siempre me han gustado los animales, cuando era niña vi cómo un auto en Río Churubusco aventó a un perro de talla grande unos dos o tres metros azotando contra la pared donde estaba caminando, lo escuché llorar y llorar, quejándose y me partió el alma. Recuerdo que aquel día le supliqué a mi madre lo lleváramos al veterinario, ella se negaba hasta que aceptó; pero el perro salió huyendo.

 

Ésta es una de las tantas cosas que me han marcado en la vida, ¿por qué?, porque vi la crueldad del hombre ante sus acompañantes. Vi cómo la gente despreciaba a los perros, cómo mi vecino envenenó a mis tres gatos, los vi agonizando en la calle…

 

Por eso, te pregunto si sientes frío en invierno o cuando llueve. Porque no te quita nada darle de comer a un animal, brindarle una caricia o platicar con él mientras esperas el autobús. Porque ellos nos conocen muchísimo mejor que nosotros mismos o las personas más cercanas que nos rodean.

 

Tengo dos perras, Lany y Yadira, son mi vida, son las consentidas de la familia. Sin embargo, un tío empezó a alimentar a tres perros hermosos, encantadores y juguetones: La Chiquita, El Pinto y Negro, todos talla pequeña-mediana y los hemos tomado tanto cariño que ayer hasta se quedaron a dormir en el garaje, con una cobija; pero secos.

 

perritos

 

No nos quita nada realizar una labor pequeña; pero significativa salvando, ayudando, alimentando o dando agua a estos pobres que no tuvieron la fortuna o suerte de encontrar un hogar responsable y amoroso para ellos.

 

Guarda la comida que sobre como pechuga, pollo, verdura, carne, sopa, arroz, tortilla (no huesos); puedes comprar un kilo de croquetas y dejarlas en la calle, seguro un perro te lo va a agradecer. Antes cargaba unas rebanadas de jamón para unos amiguitos que tenía en la colonia: una cruza de maltés y un perro grande al que llamé Sultán, ¡cómo olvidarme de Loba! Esa perra tenía dislocada la cadera; pero era amable y cariñosa.

 

Puedes hacer bebederos con botellas o galones de agua, también recipientes para comida con estos mismos materiales.

En verdad, no seas cruel con ellos. Enseña a tus hijos a no pegarles ni insultarlos, no les inculques miedo; si no puedes tener animales en casa, lleva a tus hijos a ferias de adopción para que se familiarice con las situaciones de estos animales y también pueda jugar un poco con ellos y si tienes la oportunidad de hacerlo: adopta.

Recuerda que tener un animal no es un juego. Debes pensar que es un miembro más de tu familia que necesita vacunas, desparasitaciones, peluquería, baño, champú especial, jabón, toalla, medicamentos, tener un veterinario de cabecera, su recipiente de agua y comida, un lugar donde dormir; educarlo, tener una caja de arena; juguetes, sacarlo a pasear, jugar con él, hablarle.

 

Antes de adoptar, checa la raza del perro, cuidados, tamaño y hasta las enfermedades que cada raza puede desarrollar para que sepas también a lo que te enfrentarás en un futuro.

 

Si vas por un gato, pregunta si es de pelo corto o largo, los cuidados a su pelaje, períodos de aseo, peluquería, enfermedades y si ha tenido mininos.

 

No te vayas con la finta de que es un cachorro y así se quedará o porque se ve tiernísimo quieres tenerlo, ese cachorro va a crecer y quizá no sea de la forma que esperabas; así que infórmate y elige con responsabilidad.

 

Hay organizaciones que se dedican al rescate de estos animales, contáctalas y ve los animalitos que tienen; si no quieres adoptar, ayuda con croquetas, agua, medicamentos o como voluntario; siempre ayudar a otros (más a los que no tienen voz) es muy gratificante.

 

Gracias, Lily porque tú eres formidable en tu labor con tus gatos y tus perros. También, un aplauso por todos aquellos que ayudamos de alguna forma a nuestros hermanos perros y gatos en su paso por nuestras vidas.



Egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Boxeadora, tragona, cocinera y bailadora. Gusto de las máscaras tétricas, los cuervos, el cine de terror y la música. Escribo en mi blog, Me divierto con lo que hago. Reportera porque amo y twittera porque quiero.